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Se
trata de una céntrica plaza situada junto a la Iglesia de San Pedro en pleno
centro de la ciudad. Cuenta con un mercado de comienzos del siglo XX, cuyo
diseño responde a la política de remodelación del caso antiguo de la ciudad.
Para
su construcción se utilizaron ideas y materiales innovadores, como el empleo
del hormigón en sus cimientos, y el hierro en su estructura. El cuidado puesto
por su autor, Manuel Pérez y González, entonces arquitecto municipal, en
garantizar las condiciones higiénica y sanitarias del edificio y sus
trabajadores fue ejemplar: mesas de mármol para los puestos, ventanales de
aireación o alicatado con azulejos para la impermeabilización.
A
pesar de todas estas medidas, este edificio funcional, inaugurado en 1905,
pronto cambiaría de contenido: Escuela de Artes y Oficios, Escuela de capataces
de Minas, Biblioteca Popular y Museo de Pintura.
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